Hace tiempo que vengo haciendo el tonto, como diría una amiga mía “lo más grande”. La verdad es que me muevo entre el aburrimiento y el miedo de perder lo que tengo e ir a peor. No sé... hay relaciones que ya no dan más de sí y por mucho que uno las intente mantener...
Estoy forzando un motor en el que los componentes no casan entre si. Y acabará explotando de nuevo; saltarán por los aires el aburrimiento y la desidia, la falta de ganas. Me gustaría evitar eso y poder hablar abiertamente del tema sin miedo a una mala reacción. No me parece suficiente el hacer las cosas porque sí, porque no hay nada mejor que hacer y uno tiene que conformarse con eso. No quiero volver a perder sin haber tan siquiera tenido oportunidad de ganar nada. Supongo que va llegando la hora de poner todas la carta sobre la mesa y boca arriba. Lo que pasa es que da miedito, ¿no?
Todo bien, gracias.
sábado, 22 de enero de 2011
lunes, 16 de agosto de 2010
Soledades
La soledad es algo que atrapa las neuronas como casi nada puede hacerlo: es difícil entender cómo una palabra que en principio representa el vacío es capaz de generar tantas imágenes a la vez, tantos nexos incompletos. Paralizante.
Intentando alejarte rompes con todo, menos con la necesidad; me convenzo de ello hasta que decides romper conmigo y con todo el pasado que me representa y nos une. La vida es brutalmente honesta. ME ENCANTA
Intentando alejarte rompes con todo, menos con la necesidad; me convenzo de ello hasta que decides romper conmigo y con todo el pasado que me representa y nos une. La vida es brutalmente honesta. ME ENCANTA
sábado, 12 de junio de 2010
Y lo realmente hermoso de todo esto es que mañana volverá a amanecer. Y tu estarás allí, y yo aquí, si quiero. Porque yo siempre tendré un sitio aunque sea lejos. Y podré dar patadas al aire y salir corriendo, o patearle a él, o a ti. Podré besar a quién quiera, ¿quién me lo va a impedir? Aunque me caiga mil veces, cuente el peor chiste o huela mal, mañana estaré aquí o allí, y no habré muerto. Al menos por decisión propia. Porque soy yo aunque te empeñes en negarlo. Y quién dice tu dice él, o yo misma.
lunes, 7 de junio de 2010
miércoles, 26 de mayo de 2010
Desenvolver...te
Existen días en los que uno no se hubiera tenido que levantar, otros en los que mejor se hubiera ido a dormir pronto, y otros que, aunque parece que van a terminar mal, te esperan con un regalito al final de la noche. Mi viernes fue de los que acaban en sábado, por tanto, ¿fue un regalo de buena mañana? … ¡me encantan los regalos! Sobre todo de este tipo…
Bueno... también existen los buenos días, los días extraños y los profundos. Pero de esos no quiero hablar. O quizás sí, porqué tal vez sean los mismos.
Bueno... también existen los buenos días, los días extraños y los profundos. Pero de esos no quiero hablar. O quizás sí, porqué tal vez sean los mismos.
lunes, 26 de abril de 2010
ups...!
Si si si... uno tiene que tomar decisiones! y yo ya he tomado la mía. Buuuuuuuuuuu, que miedooo!!!!
jueves, 22 de abril de 2010
"- Felicitats.- escribió."
Creo que existen dos maneras de enfrentarse a las palabras. Cuando uno recibe una información en forma de texto, puede decantarse por tomar su significado de forma literal o analizar, cual novela, cada coma. Yo me decanto por la segunda y eso tiene, como todo, sus pros y sus contras.
Por un lado resulta mucho más interesante (¡y emocionante!), pensar en cada uno de los posibles significados, en el cómo y el cuándo. Analizar el contenido personal del discurso, las posibles implicaciones morales y personales de su creador. Sacar mis propias conclusiones.
Existe pero, la posibilidad de no conocer fiablemente el contexto en que se han plasmado esas palabras, confundir al interlocutor o asignarle unos principios morales incorrectos. Y es entonces cuando uno se equivoca.
Me encanta equivocarme.
Por un lado resulta mucho más interesante (¡y emocionante!), pensar en cada uno de los posibles significados, en el cómo y el cuándo. Analizar el contenido personal del discurso, las posibles implicaciones morales y personales de su creador. Sacar mis propias conclusiones.
Existe pero, la posibilidad de no conocer fiablemente el contexto en que se han plasmado esas palabras, confundir al interlocutor o asignarle unos principios morales incorrectos. Y es entonces cuando uno se equivoca.
Me encanta equivocarme.
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